CONDUCTORES, MANEJADORES Y JAMONEROS

Una entrevistadora le preguntó en español a Plácido Domingo, ¿Tú también conduces? y el famoso tenor le respondió,  Si, dirijo orquestas. En el inglés, que nos infecta continuamente,  el director de orquesta “conducts.”

El transporte  urbano en la Cuba de mi infancia estaba integrado por guaguas increíblemente repletas de pasajeros, sudorosos la mayor parte del tiempo, y dentro de las cuales circulaba imposiblemente un empleado de la empresa colectando los pasajes.  Esos señores, pues eran solamente hombres, se llamaban “conductores.” En ésa Cuba de antaño la guagua no la conducía el conductor sino el guagüero. Si mal no recuerdo sólo al chofer llamábamos guagüero.

La palabra antillana guagua, de muy disputada etimología, me imagino que la heredamos de nuestros ancestros canarios a quienes en Cuba, curiosamente, llamamos isleños. Los cubanos nos “montamos” en las guaguas, o aún peor,   “cogemos” las guaguas.  Si montar una guagua suena ridículo a  oídos sudamericanos, cogerlas les parece de una depravidad insondable…

Yo tengo la opinión infundada, como todas mis opiniones, de que el inglés es más fiel que el español a los significados originales de las palabras de ascendencia latina existentes en ambas lenguas. En el caso de los conductores ninguno de los dos idiomas es realmente fiel.

En latín un conductor era un arrendatario. También daban ese nombre a contratistas y a empleadores.  Había también conductores “vectigalium” quienes compraban al estado el derecho al cobro de los ingresos de propiedades estatales como terrenos y minas. Tenían un negocio similar al de los odiados publicanos de quienes hablan en los evangelios cuyo negocio era cobrar impuestos.

A los cubanos no nos parecía extraño que el conductor de la guagua no la condujera porque en gran parte de América Latina los vehículos no se conducen, se manejan.  Manejar es de origen italiano, viene de maneggiare que a su vez viene del latín manus. En el español de los Estados Unidos un manejador es un gerente  que es la versión spanglish de la palabra manager cuya palabra a su vez viene de maneggiare.

En las atiborradas guaguas de mi niñez operaba con bochornosa frecuencia otra palabra descendiente de manus , lo que llamábamos “mano muerta” que de difunta no tenía nada.  Los cubanos decimos “jamonear” al delito de tocar mujeres con fines libinidosos que las cubanas sufrían, y todavía sufren, a manos de degenerados furtivos en las sombras claras del guagüeril atiborramiento.

Los cubanos le decíamos “El Jamón” a la presidencia de la república así que la familia Castro ha estado pegada al Jamón por medio siglo y no sueltan.  Son mucho peor que jamoneros.

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