FLECHAS PERDIDAS

     Más me pesan mis omisiones en la vida que mis malas acciones.  Soy como un viejo arquero que examina su carcaj y, con remordimiento, nota flechas que faltan pese a no haberlas disparado; flechas perdidas en el sendero de la existencia.

     He tenido arcos y he tenido flechas pero nunca un carcaj aunque la palabra carcaj siempre me ha gustado,  tal vez porque suena relacionada con carcajada, un término  onomatopéyico sin conexión alguna con carcaj.  Por cierto, nunca había visto carcaj como carcax tal como aparece también en el diccionario de la RAE.  Tampoco sabía que tuviese dos significados de diferente origen: aljaba ajorca.

     Carcaj, en su significado de aljaba viene remotamente del persa.  Una aljaba es un carcaj y es palabra de origen árabe. Carcaj como ajorca viene del árabe jaljal – no sé cómo. De tal idioma también salió ajorca.  El diccionario de la Real Academia dice que una ajorca …es una especie de argolla…para adornar las muñecas, los brazos, o las gargantas de los pies. Todos los días se aprende algo, yo acabo de aprender que tengo tres gargantas.  Es que garganta tiene una docena de significados.

  Sigo con tósigo que significa veneno, derivada de tóxico que viene del griego toxon. Los griegos no conocían nuestra santa lengua y por eso tenían que usar esa  palabra tan fea para referirse al arco de tirar flechas. Sus arqueros eran muy arteros pues envenenaban sus flechas – posiblemente  con ricino,  pero no con jugo de yuca cruda como mis paisanos taínos del Caribe. Si he de morir de un flechazo emponzoñado prefiero que lo sea con yuca cruda, la yuca – cocinada,  es muy sabrosa mientras que el aceite de ricino es un purgante desagradable.

     De toxon salieron muchas palabras, una de tantas es atosigar, que es una manera más elegante de decir envenenar. Envenenar es una práctica nada recomendable aunque usted sea descendiente directo de Lucrecia Borgia.  Atosigar es mejor conocida,  y menos letal, como “fatigar u oprimir a alguien dándole mucha prisa para que haga algo.”  Esa manera de atosigar, aunque desagradable, es preferible a envenenar o a ser envenenado.

      En inglés quiver significa temblar y los etimólogos no saben de donde salió la palabra. Deben ser muy borricos pues quiver también significa carcaj y es muy razonable si lo amenazan con un flechazo que uno tiemble.  Algunos dicen que quiver viene del latín medieval cucura.  Otros dicen que viene del idioma de los Hunos.  Parece que ni los unos ni los otros saben.  No importa, lo que importa en la vida es que cuando su carcaj esté vacío que sea porque disparó todas sus flechas.

      

FRANCESCA y PAOLO. Lujuria y castigo.

Francesca da Polenta fue el nombre de soltera de Francesca da Rimini que vivió en Italia a finales del siglo XIII.  La fama de su trágica historia de amor se debe a un par de páginas, menos de veinte estrofas, del “Inferno” de Dante – que no he leído, pero supe de ella leyendo la carátula de un disco del poema sinfónico de su nombre compuesto por Tchaikovsky.  Pocas historias de amor basadas en personajes históricos han generado tanto, y tan variado arte como la de Francesca y Paolo.  Entre muchas otras, la más conocida es la escultura “El Beso” de Rodin.

Su apellido de soltera es el de su padre Guido da Polenta. La familia da Polenta se llamaba así por el nombre del castillo donde habitaban. No he podido descubrir la relación del castillo con la polenta. A Francesca la casaron por motivos políticos  con Giovanni Malatesta (mala cabeza) que era viejo, soso, feo, y frío. Ella se enamoró -y fue correspondida, de su cuñado Paolo que era joven, apuesto y ni soso ni frío. El padre de Giovanni y de Paolo era el señor feudal de Rimini.  Las relaciones amorosas de Francesca y Paolo terminaron trágicamente cuando Giovanni los sorprendió en la recámara de Francesca donde al parecer no estaban rezando el rosario; los asesinó.

El nombre polenta viene del latín puls que era un potaje espeso de cereales molidos.  En los tiempos del Imperio Romano lo llamaban pullmenton que parecía como la marca de un ungüento para dolores musculares y tal vez por eso el nombre derivó a pullenta.  La pullenta no la hacían de maíz, pues no lo había en el viejo mundo, sino con otros cereales como el centeno.

Dante encontró a los amantes en el segundo círculo del infierno donde están los lujuriosos. La palabra lujuria, del latín luxuria viene de luxos que significaba lujo y asimismo excesos en algunas cosas pero no exclusivamente “deseo excesivo del placer sexual” como en español.

Francesca le dijo a Dante que Giovanni estaba en otro círculo del infierno por haberlos asesinado. (Posiblemente en el quinto).  En el contexto del siglo XIII me asombra que Dante pusiera a Giovanni en el infierno pero me alegro mucho. Para los fundamentalistas y los machistas del siglo XXI Giovanni no merecía ningún castigo pues él obedeció la Biblia que en Levítico 20:10 ordena “..tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte.”

Si el Averno en realidad es como lo describió Dante en “Inferno” el pobre Satanás  tendrá un gran dilema cuando llegue Trump que califica plenamente para todos los círculos.  Tal vez el más adecuado sea la novena fosa del octavo círculo donde están confinados eternamente los sembradores de la discordia.

 

 

 

 

POSPONGA SU ENTIERRO

                 Para aumentar su vocabulario el no dejar nunca una palabra desconocida atrás es el mejor sistema teniendo en cuenta que un diccionario es una vía y no el final.  Hay que seguir la historia del vocablo hasta donde se pueda:

              Recientemente me encontré la palabra eritrocito.  El diccionario dice que un eritrocito es un hematíe.  Entonces busco hematíe y me dice que es un eritrocito.  Afortunadamente en la misma página está la palabra eritro y  dice que significa rojo y que los eritrocitos son simplemente glóbulos rojos.  Sin embargo,  un diccionario médico  dice que los “eritrocitos son células esenciales producidas por la médula ósea.” Si me hubiera limitado al diccionario médico todavía estaría perdido. Los diccionarios frecuentemente prefieren la erudición a la claridad.

                   Si su sangre tiene insuficientes eritrocitos usted padece de eritrocipenia que es un nombre complicado para cobrarle más por el tratamiento.  Si tiene demasiados eritrocitos su diagnóstico es eritrocitosis pero le cobran lo mismo.  El prefijo eri viene del griego erythros que significa rojo.  Supongo que como Eritrea está junto al Mar Rojo le pusieron ese nombre y tal vez el nombre de Erik el Rojo era una redundancia.

                   Pero el problema peor de la eritrocipenia es el sufijo penia.  Penia viene del griego penia  que significa falta, deficiencia. No importa su origen, todas las penias son penosas.  La osteopenia es la deficiencia de densidad mineral en los huesos que frecuentemente degenera en osteoporosis. Otra enfermedad que si no la tiene ya probablemente la  tendrå en el futuro es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular que comienza alrededor de los 40 y se va  empeorando con la marcha del tiempo culminando en una ancianidad frágil, débil y sobretodo bastante evitable.  Sarco significa carne y la sarcopenia puede llevarlo prematuramente al sarcófago. ¿Qué hace sarco en sarcófago? Lo mismo, significa carne y fago, del griego phagein quiere decir comer.  Es que los griegos creían que los sepulcros de piedra caliza era necrófagos, se comían los muertos.

                     Los árabes, que no creían tal cuento, usaban la palabra attabut que significaba caja de donde viene la palabra ataúd de nuestra santa lengua.  Attabut venía del arameo tebuta lo cual parece lógico porque en un tebuta te botan.  En inglés ataúd se dice coffin que viene del griego kofinos  que significa cesta. Al muerto no le molesta que lo metan en ataúd o en una cesta o que despidan el duelo en arameo.  Pero si usted no quiere que lo empaqueten prematuramente; si quiere retardar y hasta evitar la sarcopenia  y la osteopenia y posiblemente tener una vejez briosa,  maravillosa es la píldora  llamada ejercicio.  Para la calvicie peluca, para las canas tinte y para la vitalidad las pesas y los pasos. Muévase que el reposo mata.

 

 

                   

 

 

 

 

Bolas Papales

Hay quien dice que el nombre “bula” de ciertos documentos pontificios viene de bola porque los papas los sellaban con una bolita de plomo.  Hay otra versión, al parecer la más aceptada por la Santa Madre Iglesia,  indicando el origen en bulla, burbuja, del latín bullire, hervir. Bulla en el sentido de bullicio también viene de bullire. En realidad no importa pues bola también viene de bulla por tanto todos tienen razón.  La terminología médica en inglés denomina bulla a ciertas ampollas.    No parece haber duda que el nombre bula proviene del sistema usado para sellar dichos documentos vaticanos ya fueran bolas o burbujas.    Ésa palabra latina dió origen al nombre de las nalgas en el idioma lituano lo cual no es nada extraño pues en español según el diccionario de la RAE “bullarengue” es un nombre coloquial del trasero femenino.

A las bulas en inglés les llaman “bulls” el mismo nombre de los esposos de las vacas. La simpática anécdota del estudiante respondiendo en un examen de historia:  Martín Lutero falleció por haber sido excomulgado a muerte by the pope´s bull no tiene traducción cómica al español.

Lo que no tiene nada de cómico es el maltrato sexual eclesiástico de tantos niños pero hay una trágica ironía que el nombre de los más conocidos documentos pontificios haya llegado a significar nalgas en por lo menos dos idiomas.  Buscabullas en el español de varios países significa buscapleitos, pendenciero.  Tal vez debe darse ése nombre a los clérigos paidófilos.