POSPONGA SU ENTIERRO

                 Para aumentar su vocabulario el no dejar nunca una palabra desconocida atrás es el mejor sistema teniendo en cuenta que un diccionario es una vía y no el final.  Hay que seguir la historia del vocablo hasta donde se pueda:

              Recientemente me encontré la palabra eritrocito.  El diccionario dice que un eritrocito es un hematíe.  Entonces busco hematíe y me dice que es un eritrocito.  Afortunadamente en la misma página está la palabra eritro y  dice que significa rojo y que los eritrocitos son simplemente glóbulos rojos.  Sin embargo,  un diccionario médico  dice que los “eritrocitos son células esenciales producidas por la médula ósea.” Si me hubiera limitado al diccionario médico todavía estaría perdido. Los diccionarios frecuentemente prefieren la erudición a la claridad.

                   Si su sangre tiene insuficientes eritrocitos usted padece de eritrocipenia que es un nombre complicado para cobrarle más por el tratamiento.  Si tiene demasiados eritrocitos su diagnóstico es eritrocitosis pero le cobran lo mismo.  El prefijo eri viene del griego erythros que significa rojo.  Supongo que como Eritrea está junto al Mar Rojo le pusieron ese nombre y tal vez el nombre de Erik el Rojo era una redundancia.

                   Pero el problema peor de la eritrocipenia es el sufijo penia.  Penia viene del griego penia  que significa falta, deficiencia. No importa su origen, todas las penias son penosas.  La osteopenia es la deficiencia de densidad mineral en los huesos que frecuentemente degenera en osteoporosis. Otra enfermedad que si no la tiene ya probablemente la  tendrå en el futuro es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular que comienza alrededor de los 40 y se va  empeorando con la marcha del tiempo culminando en una ancianidad frágil, débil y sobretodo bastante evitable.  Sarco significa carne y la sarcopenia puede llevarlo prematuramente al sarcófago. ¿Qué hace sarco en sarcófago? Lo mismo, significa carne y fago, del griego phagein quiere decir comer.  Es que los griegos creían que los sepulcros de piedra caliza era necrófagos, se comían los muertos.

                     Los árabes, que no creían tal cuento, usaban la palabra attabut que significaba caja de donde viene la palabra ataúd de nuestra santa lengua.  Attabut venía del arameo tebuta lo cual parece lógico porque en un tebuta te botan.  En inglés ataúd se dice coffin que viene del griego kofinos  que significa cesta. Al muerto no le molesta que lo metan en ataúd o en una cesta o que despidan el duelo en arameo.  Pero si usted no quiere que lo empaqueten prematuramente; si quiere retardar y hasta evitar la sarcopenia  y la osteopenia y posiblemente tener una vejez briosa,  maravillosa es la píldora  llamada ejercicio.  Para la calvicie peluca, para las canas tinte y para la vitalidad las pesas y los pasos. Muévase que el reposo mata.

 

 

                   

 

 

 

 

Bolas Papales

Hay quien dice que el nombre “bula” de ciertos documentos pontificios viene de bola porque los papas los sellaban con una bolita de plomo.  Hay otra versión, al parecer la más aceptada por la Santa Madre Iglesia,  indicando el origen en bulla, burbuja, del latín bullire, hervir. Bulla en el sentido de bullicio también viene de bullire. En realidad no importa pues bola también viene de bulla por tanto todos tienen razón.  La terminología médica en inglés denomina bulla a ciertas ampollas.    No parece haber duda que el nombre bula proviene del sistema usado para sellar dichos documentos vaticanos ya fueran bolas o burbujas.    Ésa palabra latina dió origen al nombre de las nalgas en el idioma lituano lo cual no es nada extraño pues en español según el diccionario de la RAE “bullarengue” es un nombre coloquial del trasero femenino.

A las bulas en inglés les llaman “bulls” el mismo nombre de los esposos de las vacas. La simpática anécdota del estudiante respondiendo en un examen de historia:  Martín Lutero falleció por haber sido excomulgado a muerte by the pope´s bull no tiene traducción cómica al español.

Lo que no tiene nada de cómico es el maltrato sexual eclesiástico de tantos niños pero hay una trágica ironía que el nombre de los más conocidos documentos pontificios haya llegado a significar nalgas en por lo menos dos idiomas.  Buscabullas en el español de varios países significa buscapleitos, pendenciero.  Tal vez debe darse ése nombre a los clérigos paidófilos.