Trump, Sicofanta or Sycophant?

                             La palabra sicofanta,  masculina en español, también puede escribirse sicofante,  que suena mejor. son palabras  del griego sycon fig+phantes revelar. Hay una hipótesis que originalmente se aplicaba a quienes delataban a los exportadores ilegales de higos.  De ser cierto tal origen,  no aplicaría a Trump quien si hubiera vivido entonces en la Grecia antigua hubiera favorecido a los exportadores clandestinos.

                                  La palabra entró en nuestra lengua sacrosanta a través del latín pues del griego directamente no hubiésemos podido pronunciarla ni leerla. Sycophanta no es problema y significa “alguien que se aprovecha de la credulidad ajena, un estafador, un impostor.”  Si Trump hubiera vivido en la Roma de Neròn su nombre podría haber sido Gaius Donaldus Trumpus Sycophantor, y Petronio le hubiera dedicado un pequeño papel en “El Banquete de Trimalción” ya que Trimalción era un personaje de carácter ostentoso y por tanto muy trumpiano.

                                     La RAE solamente define sicofanta  como impostor,calumniador. En el idioma inglés en cambio hay tres definiciones.  La tercera, que dicen que es obsoleta, (no debería serlo) es “mentiroso, embaucador.”   La primera es difamador y la segunda es “un servil adulador interesado.”  Nuestro presidente que famosamente se auto-adula está rodeado de sycophants.

Lo siento mucho pero como humilde lexicófilo no tengo la capacidad semántica para decidir si el presidente puede ser descrito en griego, en latín, en español, en inglés (obsoleto o actual), en todos esos idiomas, o en ninguno de ellos. Como dijo no sé quién,  pero alguien lo dijo No me preguntes a mi que soy un ignorante,  doctores tiene la iglesia que te podrán responder.

 

CATILINARIAS y VERRACOS

            “¿Hasta cuándo, Donald, continuarás poniendo a prueba nuestra paciencia? ¨

     Así empezaría la primera catilinaria norteamericana si lográramos resucitar a Cicerón.  En realidad el primer discurso ciceroniano contra Verres parece ser más apropiado contra nuestro primer mandatario – con las necesarias  adaptaciones a la presente era.  El juicio contra Verres fue por su increíblemente corrupta administración como gobernador de la provincia romana de Sicilia.  En tal discurso Cicerón dijo que Verres era fiel a su apellido pues era el nombre de un cerdo padre en latín.

            De verres viene nuestra palabra verraco con el mismo significado.  (en algunos países también la escriben con ¨b¨). En muchos lugares la palabra tiene significados adicionales como alguien sucio y tonto. En otros quiere decir una persona de mala conducta, particularmente sexual, algo que probadamente aplica a nuestro presidente.

         En cambio en Colombia,  me cuenta mi mejor amigo, no tiene significado peyorativo, la aplican a  personas hábiles, inteligentes, y valientes, cualidades que no parece que adornen a Mr. Trump.

                    No tengo idea del origen del apellido Verres pero he encontrado otros apellidos romanos interesantes:  Pedo en latín quiere decir exactamente lo mismo que en español  pero también era el apellido del poeta Albinavanus Pedo, bastante desconocido en su época y mucho menos famoso en la nuestra, pero con tal hedentino apellido alcanzar fama y fortuna habrá sido arduo aunque fuera un buen poeta.  Otro gran ignoto, ya fuera por falta de talento o ignoble apellido fue Velleius Paterculus.  Culus es el término progenitor de nuestra expresión vulgar para el trasero pero igualmente es un  diminutivo de modo que Paterculus podía interpretarse como padrecito o como trasero paterno.

 

 

 

 

 

 

 

FLECHAS PERDIDAS

     Más me pesan mis omisiones en la vida que mis malas acciones.  Soy como un viejo arquero que examina su carcaj y, con remordimiento, nota flechas que faltan pese a no haberlas disparado; flechas perdidas en el sendero de la existencia.

     He tenido arcos y he tenido flechas pero nunca un carcaj aunque la palabra carcaj siempre me ha gustado,  tal vez porque suena relacionada con carcajada, un término  onomatopéyico sin conexión alguna con carcaj.  Por cierto, nunca había visto carcaj como carcax tal como aparece también en el diccionario de la RAE.  Tampoco sabía que tuviese dos significados de diferente origen: aljaba ajorca.

     Carcaj, en su significado de aljaba viene remotamente del persa.  Una aljaba es un carcaj y es palabra de origen árabe. Carcaj como ajorca viene del árabe jaljal – no sé cómo. De tal idioma también salió ajorca.  El diccionario de la Real Academia dice que una ajorca …es una especie de argolla…para adornar las muñecas, los brazos, o las gargantas de los pies. Todos los días se aprende algo, yo acabo de aprender que tengo tres gargantas.  Es que garganta tiene una docena de significados.

  Sigo con tósigo que significa veneno, derivada de tóxico que viene del griego toxon. Los griegos no conocían nuestra santa lengua y por eso tenían que usar esa  palabra tan fea para referirse al arco de tirar flechas. Sus arqueros eran muy arteros pues envenenaban sus flechas – posiblemente  con ricino,  pero no con jugo de yuca cruda como mis paisanos taínos del Caribe. Si he de morir de un flechazo emponzoñado prefiero que lo sea con yuca cruda, la yuca – cocinada,  es muy sabrosa mientras que el aceite de ricino es un purgante desagradable.

     De toxon salieron muchas palabras, una de tantas es atosigar, que es una manera más elegante de decir envenenar. Envenenar es una práctica nada recomendable aunque usted sea descendiente directo de Lucrecia Borgia.  Atosigar es mejor conocida,  y menos letal, como “fatigar u oprimir a alguien dándole mucha prisa para que haga algo.”  Esa manera de atosigar, aunque desagradable, es preferible a envenenar o a ser envenenado.

      En inglés quiver significa temblar y los etimólogos no saben de donde salió la palabra. Deben ser muy borricos pues quiver también significa carcaj y es muy razonable si lo amenazan con un flechazo que uno tiemble.  Algunos dicen que quiver viene del latín medieval cucura.  Otros dicen que viene del idioma de los Hunos.  Parece que ni los unos ni los otros saben.  No importa, lo que importa en la vida es que cuando su carcaj esté vacío que sea porque disparó todas sus flechas.

      

FRANCESCA y PAOLO. Lujuria y castigo.

Francesca da Polenta fue el nombre de soltera de Francesca da Rimini que vivió en Italia a finales del siglo XIII.  La fama de su trágica historia de amor se debe a un par de páginas, menos de veinte estrofas, del “Inferno” de Dante – que no he leído, pero supe de ella leyendo la carátula de un disco del poema sinfónico de su nombre compuesto por Tchaikovsky.  Pocas historias de amor basadas en personajes históricos han generado tanto, y tan variado arte como la de Francesca y Paolo.  Entre muchas otras, la más conocida es la escultura “El Beso” de Rodin.

Su apellido de soltera es el de su padre Guido da Polenta. La familia da Polenta se llamaba así por el nombre del castillo donde habitaban. No he podido descubrir la relación del castillo con la polenta. A Francesca la casaron por motivos políticos  con Giovanni Malatesta (mala cabeza) que era viejo, soso, feo, y frío. Ella se enamoró -y fue correspondida, de su cuñado Paolo que era joven, apuesto y ni soso ni frío. El padre de Giovanni y de Paolo era el señor feudal de Rimini.  Las relaciones amorosas de Francesca y Paolo terminaron trágicamente cuando Giovanni los sorprendió en la recámara de Francesca donde al parecer no estaban rezando el rosario; los asesinó.

El nombre polenta viene del latín puls que era un potaje espeso de cereales molidos.  En los tiempos del Imperio Romano lo llamaban pullmenton que parecía como la marca de un ungüento para dolores musculares y tal vez por eso el nombre derivó a pullenta.  La pullenta no la hacían de maíz, pues no lo había en el viejo mundo, sino con otros cereales como el centeno.

Dante encontró a los amantes en el segundo círculo del infierno donde están los lujuriosos. La palabra lujuria, del latín luxuria viene de luxos que significaba lujo y asimismo excesos en algunas cosas pero no exclusivamente “deseo excesivo del placer sexual” como en español.

Francesca le dijo a Dante que Giovanni estaba en otro círculo del infierno por haberlos asesinado. (Posiblemente en el quinto).  En el contexto del siglo XIII me asombra que Dante pusiera a Giovanni en el infierno pero me alegro mucho. Para los fundamentalistas y los machistas del siglo XXI Giovanni no merecía ningún castigo pues él obedeció la Biblia que en Levítico 20:10 ordena “..tanto el adúltero como la adúltera serán condenados a muerte.”

Si el Averno en realidad es como lo describió Dante en “Inferno” el pobre Satanás  tendrá un gran dilema cuando llegue Trump que califica plenamente para todos los círculos.  Tal vez el más adecuado sea la novena fosa del octavo círculo donde están confinados eternamente los sembradores de la discordia.

 

 

 

 

POSPONGA SU ENTIERRO

                 Para aumentar su vocabulario el no dejar nunca una palabra desconocida atrás es el mejor sistema teniendo en cuenta que un diccionario es una vía y no el final.  Hay que seguir la historia del vocablo hasta donde se pueda:

              Recientemente me encontré la palabra eritrocito.  El diccionario dice que un eritrocito es un hematíe.  Entonces busco hematíe y me dice que es un eritrocito.  Afortunadamente en la misma página está la palabra eritro y  dice que significa rojo y que los eritrocitos son simplemente glóbulos rojos.  Sin embargo,  un diccionario médico  dice que los “eritrocitos son células esenciales producidas por la médula ósea.” Si me hubiera limitado al diccionario médico todavía estaría perdido. Los diccionarios frecuentemente prefieren la erudición a la claridad.

                   Si su sangre tiene insuficientes eritrocitos usted padece de eritrocipenia que es un nombre complicado para cobrarle más por el tratamiento.  Si tiene demasiados eritrocitos su diagnóstico es eritrocitosis pero le cobran lo mismo.  El prefijo eri viene del griego erythros que significa rojo.  Supongo que como Eritrea está junto al Mar Rojo le pusieron ese nombre y tal vez el nombre de Erik el Rojo era una redundancia.

                   Pero el problema peor de la eritrocipenia es el sufijo penia.  Penia viene del griego penia  que significa falta, deficiencia. No importa su origen, todas las penias son penosas.  La osteopenia es la deficiencia de densidad mineral en los huesos que frecuentemente degenera en osteoporosis. Otra enfermedad que si no la tiene ya probablemente la  tendrå en el futuro es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular que comienza alrededor de los 40 y se va  empeorando con la marcha del tiempo culminando en una ancianidad frágil, débil y sobretodo bastante evitable.  Sarco significa carne y la sarcopenia puede llevarlo prematuramente al sarcófago. ¿Qué hace sarco en sarcófago? Lo mismo, significa carne y fago, del griego phagein quiere decir comer.  Es que los griegos creían que los sepulcros de piedra caliza era necrófagos, se comían los muertos.

                     Los árabes, que no creían tal cuento, usaban la palabra attabut que significaba caja de donde viene la palabra ataúd de nuestra santa lengua.  Attabut venía del arameo tebuta lo cual parece lógico porque en un tebuta te botan.  En inglés ataúd se dice coffin que viene del griego kofinos  que significa cesta. Al muerto no le molesta que lo metan en ataúd o en una cesta o que despidan el duelo en arameo.  Pero si usted no quiere que lo empaqueten prematuramente; si quiere retardar y hasta evitar la sarcopenia  y la osteopenia y posiblemente tener una vejez briosa,  maravillosa es la píldora  llamada ejercicio.  Para la calvicie peluca, para las canas tinte y para la vitalidad las pesas y los pasos. Muévase que el reposo mata.

 

 

                   

 

 

 

 

Bolas Papales

Hay quien dice que el nombre “bula” de ciertos documentos pontificios viene de bola porque los papas los sellaban con una bolita de plomo.  Hay otra versión, al parecer la más aceptada por la Santa Madre Iglesia,  indicando el origen en bulla, burbuja, del latín bullire, hervir. Bulla en el sentido de bullicio también viene de bullire. En realidad no importa pues bola también viene de bulla por tanto todos tienen razón.  La terminología médica en inglés denomina bulla a ciertas ampollas.    No parece haber duda que el nombre bula proviene del sistema usado para sellar dichos documentos vaticanos ya fueran bolas o burbujas.    Ésa palabra latina dió origen al nombre de las nalgas en el idioma lituano lo cual no es nada extraño pues en español según el diccionario de la RAE “bullarengue” es un nombre coloquial del trasero femenino.

A las bulas en inglés les llaman “bulls” el mismo nombre de los esposos de las vacas. La simpática anécdota del estudiante respondiendo en un examen de historia:  Martín Lutero falleció por haber sido excomulgado a muerte by the pope´s bull no tiene traducción cómica al español.

Lo que no tiene nada de cómico es el maltrato sexual eclesiástico de tantos niños pero hay una trágica ironía que el nombre de los más conocidos documentos pontificios haya llegado a significar nalgas en por lo menos dos idiomas.  Buscabullas en el español de varios países significa buscapleitos, pendenciero.  Tal vez debe darse ése nombre a los clérigos paidófilos.