LA GASTRULACION DE TRUMP

         Leyendo una entrevista con la Dra.Marta Shahbazi, científica española de la Universidad de Cambridge supe que  según el científico británico Lewis Wolpert, “el momento más importante de tu vida no es tu nacimiento, ni tu matrimonio, ni tu muerte sino la gastrulación.”

          Afligido por la certeza de haber sido gastriculado sin mi conocimiento y permiso al momento crucial de mi existencia acudí al diccionario de la RAE; mi aflicción se tornó en ira al no encontrar allí tal palabra.  Entonces me dirigí al Webster grande y busqué “gastrulation”  pensando que así se diría en inglés,  me enteré que significa formar una gastrula.  No me ayudó para nada la definición que dan de gastrula pues no la entendí.  Cuando leí el artículo completo me enteré que la gastrulación es el momento preciso en que un embrión comienza a tornarse en una estructura más complicada.  Eso sucede 14 días después que un espermatozoide de tu Papi, con permiso o sin permiso, penetrara a  un óvulo de tu Mamita formando entonces una célula, producto de ese amoroso encuentro, la cual empieza a dividirse hasta llegar a convertirse en los 37 billones de células de nuestros cuerpos.

                 No hay excusa alguna para que la RAE haya ignorado esa palabra en una atrocidad colindante a un lexicidio (palabra que debería también estar en el RAE) con premeditación, alevosía y nocturnidad.  No es excusa que el embrión en la fase de gastrulación  sea, como dice la Dra. Shahbazi, del tamaño de un granito de arena pues es cuando las células madres del embrión deciden si han de convertirse en hueso, pellejo, mûsculo o cerebro. Si lo hacen por votación libre y secreta no se sabe todavía, es lo que la Dra. Shahbazi está investigando,  pero  es un proceso que puede tener resultados fatales para la humanidad. Por ejemplo, durante la gastrulación de Trump ninguna de las células de su embrión escogió convertirse en cerebro y ya sabemos lo que ha sucedido y tememos  que pueda suceder

                   La palabra gastra significa en latín  una jarra de barriga grande y ha generado más de 100 palabras médicas y no sé cuántas más de uso común en varios idiomas.  En su anatomía usted tiene músculos digástricos en la boca y gastrocnemius en sus pantorrillas.

            En inglés llaman gastropods a lo que en español son gasterópodos, ambos términos originados en gastra pero son igualmente babosas. Sin ser gasterópodos, babosos son los tontos en muchos países y los viejos verdes en otros.

                      Finalmente, todos sabemos lo que es la gastronomía pero si no nos cuidamos en nuestros hábitos gastronómicos terminaremos como el significado original de gastra , con una barriga tan grande como la de Trump.

{La cita del Dr.Wolpert y los datos científicos son tomados de un reciente artículo en el diario “El País” de Madrid. Los posibles errores y la interpretación son míos}

VERDADES, OLORES, Y DUDAS

     Del velorio de mi abuela recuerdo la abundancia de flores y su intenso aroma  pero no que hubiera música.  Sin embargo cada vez que escucho el Ave María de Schubert me viene a la mente aquella escena tan impresionante para un niño de cinco años.    Recientemente mi hermana mayor, adolescente cuando abuela falleció, me contó que un grupo de ex-alumnos de música de la difunta habían interpretado esa y otras melodías durantes las honras fúnebres. Dada mi tierna edad posiblemente me tuvieron allí poco tiempo y solamente oí una. Es un fenómeno que llaman “la extraordinaria memoria musical de lo oído en nuestra infancia.”  Algo parecido se podría nombrar memoria léxica; de algunas palabras recuerdo dónde, cuándo y cómo se cruzaron en mi camino.  Entre otras, veraz, mefítico, y ecléctico.

Veraz: Un genuino troglodita, mi maestro en segundo año de bachillerato, el Hermano Nazario, una vez me dijo, ¿por qué no eres veraz como tu hermano?   Me sentí insultado porque ese hermano mío era un mentiroso  inveterado.  Aparte de la infamante comparación, al tal Nazario yo lo aborrecía, era un idiota certificable además notorio por su ofensivo hedor personal.

Mefítico:  Era de noche, llovía, junto a otros adolescentes viajaba en un sobrecargado automóvil.  Repentinamente en el vehículo “el aire se tornó más denso, debido a un furtivo pebetero.”  Así lo diría Edgar Allan Poe si hubiera estado presente,  pero el adulto que guiaba el auto, que no era poético, bromeó sobre el mefítico aroma que saturaba el ambiente.  Tal vez él haya sido el solapado emisor, sólo sé que no fuí yo.

     Entiendo que Lutero concibió una de sus grandes ideas teológicas sentado en el trono de sus ancestros mientras ciertamente no emitía fragancias celestiales pero definitivamente poniendo a prueba la acendrada percepción que lo mefítico es necesariamente nefasto.

Ecléctico:  Recién graduado de bachillerato en una reunión de antiguos alumnos me topé por primera vez con esta maravillosa palabra.  Tan pronto llegué a casa la busqué en el diccionario.  Quedé prendado de ella, así quería ser, libre de sistemas, dogmas y autoridades, aconsejado por dudas redentoras, anarquista intelectual, sin Marx ni Cristo, con la cabeza una olla de grillos, devoto del Quijote y de Sancho,  pero siempre buscando algo bueno en todo, en todos, y para todos.

        Acabo de aprender que el primer ecléctico fue un oscuro filósofo, Potamon de Alejandría del siglo II de nuestra era. También he sabido de un San Potamon. obispo y mártir, cuya fiesta es el 18 de mayo.  Afortunadamente no nací tal día pues siguiendo las venerables tradiciones nuestras pudieran haberme endilgado tan horrible nombre,  horrible aunque fuera el del ilustre desconocido que fundara la tolerante filosofía que ha normado mi existencia.

Publicanos y re-public-anos

         Los judíos odiaban a los publicanos y criticaban a Cristo por juntarse con ellos.  Eran dignos de odio porque eran arrendadores de impuestos, le compraban al imperio el derecho a cobrarlos y entonces le sacaban al pueblo todo lo que podían por arriba de lo que debían.  Los publicanos de que habla el Evangelio eran realmente empleados de las “publicani”  grandes empresas usureras que además prestaban dinero.

         Las “publicani” eran tan horribles que hasta nada menos que el maldito de Nerón tuvo que actuar contra ellas para controlar la desmedida avaricia de tales empresas. Eso fue algo que Trump jamás hubiera hecho al ser exactamente contrario a lo que siempre hacen los republicanos que rebajan los impuestos de los ricos y reducen la ayuda a los pobres.  Eran tan re-malas como los corifeos republicanos que apoyan al codicioso de Trump quien ni siquiera sabe tocar el harpa y ha hecho más daño al país y al mundo que Nerón en su día.

             Noam Chomsky ha dicho – muy apropiadamente, que el partido republicano es la organización más dañina en la historia de la humanidad por lo cual llamarlos re-publicanos es insuficiente. Pinocho y sus cómplices más apropiadamente deben ser denominados requete-publicanos o aún mejor, anos públicos.

 

HEUREKA y HELIOTROPO

     Las tres de la tarde para los romanos era la hora nona y para los cubanos es la hora en que mataron a Lola.  Tal vez es un cubanismo pero es posible que en otros países lo digan pues el dicho se originó por una canción popular.

    Los romanos y los griegos antiguos usaban relojes de sol.  Parece que en algún momento llamaron en inglés heliotropes a tales instrumentos pero ya no porque se percataron que en nuestra santa lengua heliotropos son unas plantas originalmente de Perú que tienen unas flores que huelen a vainilla.  Los relojes de sol eran una buena idea pero nunca los perfeccionaron para que funcionaran de noche o cuando estaba lloviendo.  Por eso inventaron las clepsidras que eran relojes de agua que tenían el problema que en invierno se congelaban y no daban la hora.  Por cierto, Arquímedes estaba tratando de inventar una clepsidra de pulsera cuando lo asesinaron.  Por suerte ya había descubierto el principio que lleva su nombre.  Dicen que el se metió en la tina para darse un baño y se le encendió la vela (no habían bombillos entonces) e inventó el famoso principio.  Acto seguido, chorreando agua y desnudo corrió por las calles de Siracusa gritando ¡eureka!  Desde entonces los físicos discuten si la tina estaba completamente llena o no.  Los lingüistas alegan que no gritó eureka sino heureka que en español sería lo mismo pero parece que en griego no.  Otros dicen que no era muy aseado pues si se hubiese bañado a diario hubiera inventado su principio antes.

        Yo que reprobé la física varias veces en el bachillerato no me preocupo de tales detalles científicos y solamente me importa haber aprendido que la palabra heureka viene del griego heurein, esto es descubrir, encontrar.  De heurein  se deriva la palabra heurística que  se refiere a inventar, investigar, hallar, etc.  La usan también en relación con la inteligencia artificial.

            Si en actividades heurísticas inventa algo sensacional no se le ocurra salir a la calle en cueros y gritando eureka pues en vez de pasar a la historia pasaría a la cárcel.

JETISONEMOS A PINOCHO

                         Jettison es una anciana palabra del Derecho MarÍtimo inglés que significa el acto de echar al mar parte del cargamento para tratar de salvar el barco y al resto de su carga durante una tormenta.  Es un sacrificio compartido necesitado por un peligro amenazante al interés general. No conozco una palabra en español que exprese el significado original especial y específico de jettison.  La he visto usada metafôricamente tanto en inglés como en español. La palabra viene del latín iactatio vía el francés “getaisson”  que parece la marca de un producto anticonceptivo.

                        Esos romanos no tenían como tiene nuestra santa lengua la letra “j” tan útil para expresar conceptos sublimes en nuestro sacrosanto idioma.  Los romanos usaban la “i” como vocal y como consonante lo cual era una malsonante atrocidad contra la moral y las buenas costumbres pero con la “i” iodieron muchos territorios. Por eso Julio César que regresaba de ioder a los galos y se preparaba para ioder la república romana dijo lo de “Alea iacta est”  aunque algunos testigos presenciales dicen que no dijo tal cosa  sino que después de comerse un pan con jalea de membrillo pronunció insolentemente lo siguiente : “A cruzar el Rubicón y el que no sepa nadar que se ioda.”

                     Nuestra palabra jactar viene del latín iactäre y la define el diccionario de la RAE como Dicho de una persona; Alabarse excesiva y presuntuosamente, con fundamento o sin él y aun de acciones criminales o vergonzosas.  Tal definición, aplica como anillo al dedo a un aprendiz de César mediocre, mendaz y mezquino que está iodiendo a una gran república.

                  Me imagino que cuando César llegó a Roma Cicerón le dijo a su amigo Atticus, A ti  no te importa pero estamos muy iodidos.  Igual que nosotros hasta que en los próximos comicios jetisonemos a Pinocho.

SANGRE POETICA

          Ahora sé lo que es amor a primera vista; en cuanto la vi me enamoré.  Hematopoética,  así era ella. Asumí que su nombre significaba sangre poética y pensé que definía magistralmente nuestra cultura;  llevamos la poesía en nuestra sangre,  lo prueban excelsos poetas y poetisas habidas y por haber en nuestra lengua.

                  El prefijo hemato lo conozco bien.  Recientemente tuve una caída que me dejó con hematomas desde el dedo gordo del pie izquierdo hasta mi amplia frente.  La parte poética no requiere definición.

                  Pero poco dura la alegría en casa de un filólogo diletante: el diccionario en línea de la RAE me golpeó entre ceja y ceja con la cruda realidad, esa palabra no existe.  Mi ilusión fue resultado de una inmunda bestia del funesto necrocomio de la mala ortografía. El término carecía una “Y” y no tiene nada que ver con prosa ni poesía.  Es una palabra médica derivada de hematopoyesis del griego hemato, sangre y poiesis, acción, creación.  Absolutamente nada que ver con lo que yo creía y quería.  Hematopoyético es “perteneciente o relativo a la hematopoyesis”  en palabras laicas es la formación de la sangre en la médula de los huesos.

                    No me arredra la inexistencia de hematopoética . Nuestra santa lengua es la sangre de nuestro espíritu y la poesía el estandarte de nuestra existencia.  Como no existe hay que hacerla existir.

                    Antonio Machado, poeta con gotas de sangre jacobina” en sus venas falleció exiliado en territorio fronterizo francés.  Hubiese querido ser enterrado en España lo cual no era posible durante la sangrienta dictadura de Franco. Sus amigos cruzaron de noche la frontera y trajeron puñados de tierra ibera para esparcirlo sobre su cadáver.

                        Eso fue esencialmente hematopoético.

                      Algún tiempo después  Pablo Casals, otro ilustre desterrado  del fascismo vino con su violoncelo a tocar al borde de su sepulcro.

                      Eso fue esencialmente hematopoético.

Crear nuevas palabras es difícil  pero,

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Antonio Machado

 

 

COLUDIR NO ES COSA DE JUEGO

Aunque no sé latín me encanta ese idioma.  Las lenguas son casi como la comida:  no es necesario saber cocinar para disfrutar un buen arroz con pollo.  El latín es la madre de nuestra santa lengua y madrastra del inglés.

El término ludo (ludus) tiene varios significados en latín y de él derivaron muchas palabras en latín y después en español y en inglés. Ludo es juego, juegos de azar, deportes, y diversiones amorosas.

El diccionario de la Real Academia contiene ludir definido como “frotar, restregar, rozar algo con otra cosa”  pero castamente ignora otro significado: “retozar amorosamente, yacer carnalmente.”  La Real Academia cuyo lema es “Limpia, Fija y da Esplendor” incluye en su benemérito mataburros la palabra ludión.  No sea mal pensado – aunque derivado de ludo,  no tiene nada que ver con ludir, pues es un instrumento,  originalmente de ciencia pero ahora un juguete para explicar los principios de Arquímedes y de Pascal (que no explico porque no los entiendo).

Trágicamente, la palabra latina ludibundus no tiene equivalente ni en español ni en inglés. Significa “estar divertido, sin preocupaciones, sin dificultades, o con deseos de yacer carnalmente.”  Yo exijo a la Real Academia que para dar más esplendor a nuestra sacra lengua inmediatamente incorpore el vocablo ludibundo a nuestro léxico.

Hay muchas palabras relacionadas con ludo entre otras, aludir, eludir, y preludio con significados de menor importancia pero hay dos muy problemáticas.  La primera es ludopatía que es “la adicción patológica a los juegos de azar y a las apuestas.” Ya sabemos lo que es ludo y patía es enfermedad.

La otra,  desgraciadamente de mucha actualidad,  es algo que no es un juego. Coludir – en inglés to collude, significa cometer actos de colusión – en inglés collusion,  definidos en ambas lenguas como “actos ilícitos en daño a terceros.”  Colusión no es palabra muy usada en español, usamos más asociación ilícita, complot, conjura, conspiración, y contubernio.

Se cree con extraordinaria evidencia -por el momento circunstancial, que el presidente de los EEUU  coludió con el mortífero dictador ruso en actos ilìcitos en daño a terceros, en este caso a la entera nación americana.  El presidente, por supuesto, lo niega,  pero carente como lo es de todas las virtudes teologales, su veracidad es muy de dudar.