Jonas Jettisonado

                              En la Biblia la historia de Jonás es un relato absurdo de un par de páginas sobre un personaje  menor también mencionado en dos líneas del Libro Segundo de Los Reyes 14:25 por eso es sorprendente que Miguel Angel lo haya pintado en el techo de la Capilla Sixtina nada menos que sobre el altar mayor además mostrando el urológico detalle de su miembro viril siendo contemplado por un ángel con la mirada fija en tal área anatómica del profeta – con curiosidad o envidia, ya que los ángeles siendo espíritus puros carecen de ese  masculino apéndice.

                                  Según la Biblia, Yavé ordenó a Jonás que fuera a predicar a Nínive pero Jonás compró pasaje en una nave que iba en dirección contraria,  hacia lo que es hoy España.  Yavé montó en cólera y lanzó una gran tormenta contra el navío.  La tripulación arrojó carga por la borda para aligerar la embarcación.  (Tal maniobra se llama jettison en inglés, mal traducida a nuestra santa lengua como alijar echazón que no expresan específicamente el concepto de jettison).  Como se diría en hebreo  lo sabría el capitán del barco pero cuando Jonás  confesó haber desobedecido la divina orden lo jettisonaron y se calmó el temporal.

                                     Pero Yavé lo tenía todo previsto, un gran pez se traga a Jonás sin masticarlo y el infeliz profeta permanece tres días y tres noches nadando en los ácidos estomacales del pez hasta que fuera vomitado medio digerido en tierra seca. Por fin Jonás obedece y camina hacia Nínive a donde entra gritando si no se arrepienten la ciudad será destruída. Asombrosamente le hacen caso pese a que les hablaba en hebreo y los ninivitas hablaban asirio, estaba sucio de vómito y hedía a pescado.  La Biblia no indica que se haya bañado antes de entrar vociferante en la ciudad.

                                              Misión cumplida, Jonás se acuesta a dormir bajo una planta que creció milagrosamente para darle sombra.  San Jerónimo en su Vulgata tradujo el nombre de tal planta como hiedra lo cual provocó un motín cuando fue leída por primera vez durante una misa en Trípoli causando gran enojo al obispo local, el famoso San  Agustín, quien escribió una airada misiva a Jerónimo pues las traducciones anteriores a la Vulgata describían la planta como de calabaza vinatera, una planta similar a la que en Cuba llamamos güira, en México denominan jícaro o acocote y en el cono sur de Sud-América es conocida como mate cuyo nombre mati , de origen quechua dió su nombre a la bebida. Muchas Biblias modernas dicen que la planta era un ricino.

                                         Jerónimo, traductor de extraordinario talento, admitió desconocer la traducción correcta de la palabra hebrea qiqqayon.  Yo, que tampoco la se, si hubiera vivido en Trípoli entonces me hubiese unido al motín pues odio la hiedra de mi traspatio y aún más el aceite de ricino, nauseabundo purgante que varias veces me atormentó en mi infancia.

Papayas y Palestinos Habaneros

                         La Hispanidad es un conjunto de pueblos divididos por un idioma común.  En Cuba a pesar de ser un país pequeño hay diferencias dialectales entre las regiones orientales y occidentales de la isla. El dialecto santiaguero es inmediatamente identificable para los habaneros.  De las diferencias léxicas la más famosa es la palabra papaya, tabú en La Habana donde significa el òrgano sexual femenino y donde la papaya se llama frutabomba.

                     En la capital cubana parece haber un gran número de orientales, inmigrantes internos, desgraciadamente considerados “ilegales” por el gobierno de la familia Castro, los cuales son deportados cuando las autoridades fácilmente los identifica por sus acentos diferentes.

                    Me parece que es en las terminologías sexuales y alimenticias de nuestros pueblos donde la diversidad léxica es de mayor frecuencia.  En Tegucigalpa, donde viví un par de años escuché en la empresa donde yo trabajaba a una empleada, Lucita, decirle con una sonrisa maliciosa, a otro, “Felipe, enchúteme la babosada,”  (refiriéndose a conectar una manguera) y el aludido respondió no menos maliciosamente, “cuando quieras Lucita.”  Aunque no conocía el verbo enchutar o el nombre babosada me dí cuenta del doble sentido. Según la R.A.E.  enchutar es  meter algo en un agujero o en un hueco. Sin embargo la casta y venerable academia no define babosada en el sentido usado por Lucita y Felipe.  Tal vez yo fuí un mal pensado, si bien no tardé en aprender que babosada en Honduras era una palabra muy usada con diversos significados.

                            Pasando al menos picante sujeto de la nomenclatura gastronómica, tenemos, por ejemplo la palabra pabellón que tiene como quince significados en el diccionario inclusive el venezolano de ser un platillo que incluye carne frita, arroz, frijol negro y cambur (plátano) frito.  Pabellón viene del latín papilion, mariposa.

                                     Serenata es un plato frío en Puerto Rico de bacalao, huevo cocido, cebolla, pimiento y algunas viandas , todo aliñado con aceite y vinagre.  Muy sabroso aunque para mí el pináculo de la cocina de esa hermosa isla es el tostón (chatino, patacón) relleno.  Serenata es también música callejera nocturna, frecuentemente en honor a alguien. Viene del italiano serenade, que parece derivado de sera, tarde, en tal idioma.

                                      Una vez, cenando en un lugar remoto de la provincia cubana de Oriente me ofrecieron vino de grifo que resultó ser de toronja siendo dicho nombre derivado del  inglés grapefruit.

                                      La palabra china es tremendamente polisémica en nuestra América, desde naranja en Borinquen a niñera en Honduras pasando por la china que en Cuba puede ser la lotería ilegal, o la varicela.  Nosotros también separamos la palabra española michina, gata, en mi china para expresar amor y ternura.  China y chinita son términos de requiebro y cariño creo que en toda Latino América. La palabra china parece tener también otro origen, quechua, pero generalmente es usada igualmente a la de origen castellano no como la guagua antillana que es un bus y la andina que es un bebé. Coger una guagua en Santiago de Cuba es  permisible, necesario y hasta laudable no así en Santiago de Chile donde es un delito abominable.

MUSGO NON-GRATO

                        Detesto visceralmente al musgo sin importarme que los japoneses lo integren estéticamente a sus parques y jardines pese a su naturaleza azarosa y resbaladiza.  La palabra musgo – que me gustaría más si se escribiera con Z, viene del latín “muscus” que no tiene nada que ver con moscas a las que los romanos llamaban “muscas” porque no conocían nuestra santa lengua.  Sin embargo, tenían una bellísima palabra,  “muscarium” cuya insulsa traducción al castellano es matamoscas aunque las personas cultas los llame mosqueadores.

                                     Dicen que Catón el Censor,  que era muy refinado al hablar,  blandía un muscarium cuando resbaló en el musgo del foro romano y exclamó airadamente: “Muscus ruber molestus erit”  que creo que significa “como jode este musgo.”

                                      Muscus generó en español la palabra “muguete,” la cual es tan inútil como un machete en un naufragio, pero es el nombre de una planta medicinal usada para enfermedades cardíacas.  Es grato saberlo, si le fallara el corazón y tuviese muguete a mano pudiera prepararse un cocimiento en lo que espera por la ambulancia.

                                  Grato viene del latín “gratus” que significa placentero, agradable. Usted como uno de mis pocos lectores es por lo tanto una persona grata.  La ingrata dificultad con grata es que hay otra grata que no es la de persona grata o non-grata. Es la grata que viene del provenzal de donde salió el verbo gratar.  Gratar no significa tratar de ser grato, significa rallar.  Por eso una persona “rallante” es alguien fastidioso, molesto, non-grato. Hay también el adjetivo “rayente” que significa lo mismo aunque no se escriba igual. Si alguien le cae como un rayo decir que el tipo es rayente suena mejor. Usted escoja lo que le dé su real gana pero para referirse a la cuarentena la Real Academia posiblemente sugeriría similitud a frases quijotescas tal como Con la pandemia hemos topado y es una jodienda amigo Sancho.

 

“Demos” y la DIOSA PANDEMIA

                     En la mitología greco-romana hay dos versiones del nacimiento de Afrodita:  Según Hesíodo, Cronos castró a su padre Urano con una hoz,  una acción abominable con el agravante de haber usado un instrumento inadecuado para tal menester.  Acto seguido lanzó al mar los genitales paternales y de la espuma (aphros) resultante nació Afrodita.  Homero relata una versión más benigna según la cual Afrodita era hija de Zeus con Dione una de las llamadas Titánides,  hijas de Urano.  Tratando de resolver la contradicción Platón inventó que eran en realidad dos diosas diferentes pero con el mismo nombre,  Afrodita Celestial y Afrodita Pandemia.  Pero Pandemia no porque tuviera que ver con enfermedades.  Pandemia equivalía a democracia. Pan = todos + demos = pueblo.

                    La terrible situación actual  no es una pandemia, es una enfermedad pandémica, una epidemia mundial.  Epidemia = epi + demos. Epi es un prolífico prefijo que significa encima, sobre.  Seattle es el epicentro en los EEUU del coronavirus.  Esperemos que la plaga no se convierta en endémica = endos + demos,  aquí ni en ningún otro país.  Endos significa dentro.  Endémica es una enfermedad habitual o que aparece en épocas fijas en un territorio.

                           Afrodita se acostó con varios dioses del Olimpo.  Cuando yació con Hermes el resultado fue Hermafrodito quien heredó los atributos sexuales de ambos progenitores.  Nació equipado para todos los gustos.  De las proclividades sexuales de Afrodita se origina el vocablo afrodisíaco que todos conocemos y a veces deseamos.

                                    Afrodita ha inspirado mucho arte pictórico siendo el más famoso “El Nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli.  (Venus era Afrodita para los romanos).  A esta ensalada de nombres debo añadir que el nombre real de Sandro era Alessandro Filipepi.  La palabra botticello significa barrilito en italiano.  Tal vez le decía Botticelli porque fuera muy bebedor pero con tal apodo pasó a la historia