LOS CUERNOS DE MOISES

La famosa estatua de Moisés de Miguel Angel lo representa con cuernos tal vez por sospechar el escultor que la esposa del profeta, Séfora, le fuera infiel. Absolutamente falso, la explicación es que el hebreo se escribió sin vocales hasta el noveno siglo de nuestra era. Entonces empezó el uso de poner puntos arriba o debajo de las consonantes para indicar sonidos vocales. Buena idea pero no pensaron que moscas pudiesen posarse sobre los manuscritos y, movidas por Satán, defecar sobre ellos, arriba o abajo de consonantes, maliciosamente cambiando los significados de palabras sagradas por toda la eternidad.

Pero que el sistema existía desde el siglo IX no tendría que haber afectado a Miguel Angel siglos después, pero el escultor conocía a Moisés solamente a través de la traducción llamada la Vulgata de San Jerónimo, del siglo V, que entonces era la Biblia oficial de la Cristiandad. San Jerónimo tradujo el Antiguo Testamento directamente del hebreo que en Éxodo 34:29 decía que cuando Moisés bajó de la loma con el Decálogo estaba KRN que podía leerse KaRaN o KeReN. KaRaN significaba radiante pero KeReN significaba cornudo. Jerónimo decidió usar KeReN.

Otro incidente interesante de las traducciones bíblicas viene de la traducción llamada Septuaginta del siglo III A.C. que se hizo del hebreo al griego. Jerónimo tuvo acceso a esa traducción del Antiguo Testamento mientras él estaba traduciéndolo directamente del hebreo. Cuando los traductores de la Septuaginta, llamados los 70 encontraban palabras hebreas sin equivalente posible en griego, resolvían el problema creando palabras usando letras griegas que sonaran igual a las hebreas. En Éxodo 25:18 encontraron, primero los 70 y Jerónimo después, la palabra hebrea Krovin y crearon una nueva palabra griega con letras que sonaran igual. Jerónimo hizo lo mismo con el latín e inventó la palabra cherubin que en nuestra santa lengua traducimos como querubín.

Piedras Preciosas Poderosas

Yo ignoro totalmente la etimología científica pero mi ignorancia crasa no me impide disfrutar de la historia de las palabras. Es mi entretenimiento favorito.  Recientemente descubrí que partiendo de un dolor de vientre se llegó al nombre de una piedra semi-preciosa pasando por dos idiomas, por la ignorancia médica de los conquistadores de América y por error de ortografía.

El íleon, en inglés ileum, es el tramo final del intestino delgado que conecta con el intestino grueso.  Hay varias partes del cuerpo humano por ésa zona con nombres derivados como las ijadas que en inglés llaman iliacs. Ijadas suena como el nombre de una organización terrorista musulmana pero significa algo más benigno, son las cavidades de ambos lados del bajo vientre entre las costillas y las caderas.  Existen unos dolores nada benignos, llamados “de ijada” que en su suprema ignorancia médica los conquistadores creían que podían curarse o evitarse usando cierta piedra semi-preciosa.

Un texto de la época aseguraba, “Tiene esta piedra por propiedad oculta que no caigan en el dolor de la Yjada.” Consecuentemente las susodichas piedras eran llamadas “piedras de ijada.” Al francés tradujeron ijada como “l’ejade” cuyo nombre, por errores posteriores de ortografía  se transformó en “le jade.”

La creencia en las virtudes curativas del jade persisten. En China todavía usan amuletos de jade para protegerse de tales dolores que al parecer son nefríticos y no intestinales.  En inglés llaman “nephrite” a otra piedra de la misma familia pero más común y menos valiosa que el jade que usaban como remedio de las enfermedades renales. No encontré referencia en español para nephrite por lo tanto con mi infalible talento la  bautizo como nefrita. Si no le gusta quéjese a la Real Academia.

En inglés hay otra palabra jade, de origen incierto y no relacionado al de las piedras del cuento. Ese jade usado como adjetivo significa hastiado o cansado. También se usa como verbo y antiguamente se podía decir to jade a horse esto es agotarlo con exceso de trabajo. Por eso  la misma palabra como nombre significaba un caballo de baja categoría y, no sé por qué, una mujerzuela de mala reputación.  También, en argot carcelario, jade significa una larga condena.

Felizmente, en nuestra santa lengua el jade nada más tiene un significado y  jaded no se traduce al español como jadeado ni mucho menos  como jadeante.