Asiento, oreja y ponche.

En 1731,  por un asiento, el comandante Fandiño del guardacostas español La Isabela abordó en el Caribe  el mercante británico Rebecca capitaneado por Robert Jenkins.  Ese incidente generó el conflicto bélico con el nombre más ridículo en toda la historia, la Guerra de la oreja de Jenkins. El problema fué que Fandiño enfurecido le cortó una oreja a Jenkins al tiempo que le decía: “ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”.

Siete años después Jenkins compareció en el parlamento inglés oreja en mano a reportar el incidente resultando en la declaración de guerra contra España. Los españoles también llaman a este conflicto la Guerra del asiento porque el abordaje  fué motivado por Fandiño sospechar que Jenkins trataba de exceder ilegalmente los parámetros del Asiento de Negros, un tratado sobre comercio de esclavos que favorecía a Inglaterra.

Empezando las hostilidades el Almirante Edward Vernon tomó Portobelo en Panamá y envalentonado decidió atacar Cartagena con la flota más grande que el mundo hasta entonces había visto, 186 barcos de guerra. Vernon, seguro de su éxito mandó un buque a Inglaterra anunciando su victoria.  No se le puede culpar por su optimismo pues contaba con 2,620 cañones y 27,ooo hombres inclusive de 4,000 virginianos que comandaba Lawrence Washington, hermanastro de George.  Del lado español habían seis barcos, 3,000 soldados y 600 arqueros indígenas colombianos todo al mando de un chaparro vasco, Blas de Lezo, a quien llamaban Mediohombre porque era cojo, manco, tuerto y feo.

No es necesario relatar la batalla; baste decir que mientras en Londres celebraban la “victoria” de Cartagena, en Colombia los ingleses sufrían una derrota  tan ignominiosa que el rey de Inglaterra prohibió que se escribiera sobre ella.

A Vernon sus tropas le decían “Old Grog” porque inventó un abrigo de una tela gruesa llamada grogram, del francés gros grain, impregnada de resina y cera como protección contra los elementos. Sin embargo durante una tormenta invernal el abrigo se endureció tanto que no podía ni moverse ni quitárselo. También es famoso por haber ordenado que la ración diaria de ron de los marinos la diluyeran mitad y mitad con agua.  Ese ron diluído los marinos lo llamaron “grog”. Todos los diccionarios que he consultado traducen grog como ponche lo cual parece erróneo.  El adjetivo resultante, groggy, en español grogui, quiere decir atontado o aturdido ya sea por la bebida, la falta de sueño o un impacto a la cabeza.

George Washington visitó a Vernon en el Caribe y evidentemente quedó muy impresionado con el almirante pues le dió el nombre de Mount Vernon a la casa que se construyó años después en Virginia.  Por suerte no le puso Mount Grog.

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